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UICN alerta sobre el estado de conservación de especies chilenas en su actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas

El picaflor de Arica (Eulidia yarrellii)  y el chilenito (Eriosyce chilensis) -especie de cactus que se encuentra en la costa entre Coquimbo y Valparaíso- son las dos especies que se encuentran con peligro crítico de extinción en Chile junto a otras especies con problemas de conservación, según la recientemente lanzada actualización de la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, y de la cual CODEFF es miembro.

Como nos explica la directora de CODEFF y magíster en Ciencias Biológicas, Yendery Cerda, “esta lista es una categorización de estados de conservación de especies que la UICN creó a nivel mundial y que genera un consenso en los distintos países en cómo se evalúa el que una especie en particular esté bajo amenaza o en peligro de sobrevivencia”. En el caso de las especies en peligro crítico de extinción, se determinan cuando enfrentan un riesgo extremadamente alto de conservación en su estado silvestre, con una caída de entre un 80 % y un 90 % de su población en los últimos 10 años, entre otros factores.

En el caso del picaflor de Arica su situación es preocupante, debido a que su hábitat se ha ido reduciendo por la instalación de campos de cultivos, al cambio de las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimento en el lugar, una situación que fue estudiada por CODEFF durante una pasantía de investigación. Por todas estas razones, “es  muy preocupante perder una especie así por el accionar humano. Es un desafío como país generar acciones de conservación efectivas que permitan realmente contrarrestar esta tendencia y este nivel de amenaza que tiene la especie, y que persiste en el tiempo” señala.

 

Especies en peligro de extinción y estado vulnerable

El informe también señala que 8 especies están en peligro de extinción en nuestro país. El huemul del sur (Hippocamelus bisulcus), el cactus esmeraldano, (Eriosyce esmeraldana), el sapo hermoso (Telmatobufo venustus), el pasto marino (Zostera chilensis), la araucaria (Araucaria araucana), el huillín (Lontra provocax), la rana montana de Los Queules (Telmatobufo ignotus) y el Sapo de Bullock (Telmatobufo bullocki).

Especial preocupación causa en la organización ambiental la situación del huemul, especie a la cual protegen directamente en dos de sus áreas silvestres protegidas: el Santuario de la Naturaleza Huemules de Nibilinto, en el sector cordillerano de la región del Ñuble y que es el sector más al norte de Chile donde habita esta especie; y la reserva Río Claro en la región de Aysén.  Como explica Mauricio Valiente, biólogo, director de CODEFF, y presidente del comité chileno de la UICN, “las poblaciones de huemules en Chile han declinado por causas originadas por el ser humano”.

Entre los factores señalados por el académico y que han provocado una baja de individuos que los lleva a estar en la Lista Roja se encuentran “la pérdida del hábitat del huemul,  (fragmentación del paisaje, las actividades ganaderas, incendios forestales, etc) que históricamente tenía una distribución desde Chile Central al sur y que ahora está restringido con una pequeña población, en la zona  precordillerana de la  región del Ñuble, donde CODEFF posee el Santuario de la Naturaleza Huemules de Niblinto” y a las regiones de los Lagos, Aysén y de Magallanes. Otras amenazas que afectan a la especie “son los perros asilvestrados, la presencia de ganados que le transmiten enfermedades que estos animales no tenían. Además, debemos sumar como factores de riesgo la agricultura y la caza furtiva, además del turismo no regulado que han incidido en la baja de su población a nivel nacional”.

Respecto a otras categorías de conservación mencionadas en la Lista Roja, encontramos en estado vulnerable 8 especies de flora y fauna, entre las que se encuentran la rana chilena (Calyptocephalella gayi), el pámpano chileno (Pseudocaranx chilensis), la guiña (Leopardus guigna), la manta cornuda (Mobula tarapacana), el petrel de masatierra (Pterodroma defilippiana), la palma chilena (Jubaea chilensis), la raya volantín (Zearaja chilensis), y la tortuga terreste argentina (Chelonoidis chilensis).

En otras categorías, encontramos 9 especies que presentan un estado casi amenazado, 49 especies en preocupación menor y 15 especies con datos insuficientes para identificar su estado de conservación, pero que de todas formas están incluidas en la lista roja como una forma de indicar que para los investigadores estas especies probablemente presentan posibles peligros de conservación.

 

Medidas para enfrentar el problema

Según nos explica Yendery Cerda: “El primer paso para poder actuar frente a esta problemática es minimizar los impactos que sufren la especies”. En ese sentido, se debe “disminuir al mínimo las posibles amenazas que están provocando la desaparición de las especies. Se deben proteger los sitios de alimentación, los lugares de reproducción y los lugares de estadía. En la medida que uno puede disminuir las huellas en estos tres aspectos de la biología de ellas uno puede ayudar a que puedan permanecer en el tiempo”.

Para Mauricio Valiente, entre las medidas que se deben adoptar para enfrentar este problema se encuentran “regular la población de perros asilvestrados, que no solo causan daño al Huemul, sino también a muchas otras especies de fauna silvestre.  Otro aspecto a considerar según explica el biólogo es “la fragmentación del paisaje, la pérdida de hábitat, por lo que debemos priorizar zonas donde se pueda dar continuidad al hábitat del huemul y otras especies”.

Junto con las acciones en el plano biológico, la educación ambiental es clave para enfrentar el problema. Como señala Esteban Venegas, médico veterinario y coordinador del área de Educación del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre de CODEFF, “todas las propuestas de conservación de las especies amenazadas tienen que contemplar la educación ambiental para incluir a la comunidad en la resolución de los problemas, porque son las personas que viven en el entorno o comparten territorio quienes deben ser uno de los pilares de las soluciones de esta problemática”.

La Lista Roja de la UICN se convierte así en otro informe científico que da cuenta del impacto antrópico en los ecosistemas y sus especies, y de la urgencia de tomar acciones concretas de conservación para evitar el aumento de otras especies a la categoría de en peligro. Más aún en un escenario de cambio climático y de la cada vez mayor pérdida de biodiversidad en el país y del mundo.

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