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Por Ximena Salinas, Presidenta de CODEFF

No estamos contentos con los resultados de la COP25. Esta fue una frase que señalaron tanto el Presidente Piñera, como la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt al término de la cita climática. Una clara señal que los esfuerzos que se habían puesto no rindieron los frutos esperados por el Gobierno, que pensó que organizar una Conferencia de las Partes de Cambio Climático era más parecido a organizar un mega evento al estilo Lollapalooza que a uno de alta política internacional.

Fallaron muchas cosas, las que desde la sociedad civil dijimos en su minuto y no se nos escuchó. Chile pensó que en su rol de país organizador tendría el peso político suficiente para poder por si solo lograr acuerdos tan difíciles como lograr normar los mercados de carbono, algo que no se había logrado en las 4 Conferencias anteriores, en escenarios donde gigantes como Estados Unidos ni Brasil no estaban gobernados por negacionistas del cambio climático.

En su rol de líder, Chile dejó de lado la diplomacia y se concentró en lo técnico. No se asoció con sus aliados naturales, los países latinoamericanos para lograr presionar a los países del norte para lograr medidas más ambiciosas frente a la emergencia climática. Al contrario, privilegiando una mirada centrada en la política nacional, se ha negado hasta ahora a firmar el Acuerdo de Escazú, una medida que hubiese servido como una manifestación de buenas intenciones ante nuestros vecinos.

A la luz de los resultados, podemos concluir que para los gobiernos, incluyendo el nuestro, el tiempo de actuar solo fue un buen lema publicitario para la cita y no un verdadero leitmotiv para empujar el devenir del encuentro y las negociaciones, donde desde el primer borrador mostraron que se aspiraba a llegar a los mínimos en los consensos y no a los máximos.

Mientras en Madrid se organizaba rápidamente la participación de la sociedad civil a través de una Cumbre paralela, en Chile la sociedad civil y los movimientos sociales mantuvieron los dos encuentros programados para las fechas de la COP25, y en los cuales participamos como CODEFF. En la Cumbre Social por la Acción Climática estuvimos apoyando acciones comunicacionales y  junto al equipo de educación y sus voluntarios del CRFS, se realizó una charla sobre biodiversidad de las cuencas y un conversatorio sobre educación ambiental, nuestro socio honorario Peter Hartmann realizó un repaso por la historia de Aisén Reserva de Vida, una de las causas medioambientales históricas de nuestro país, y la directora Yendery Cerda analizó los impactos del cambio climático en la biodiversidad de los humedales. Asimismo, propiciamos la exhibición de 50 cortos seleccionados de la iniciativa francesa Mobile Film Act Now para sensibilizar sobre la problemática del cambio climático.

Paralelamente en la USACH se realizaba la Cumbre de los Pueblos, en la cual tuvimos una participación también en equipo de comunicaciones y junto a nuestro equipo de educación mediante una Asamblea Ambiental para niñas y niños en la Aldea de la Paz. Además apoyamos activamente con la directiva de CODEFF representada por la presidenta Ximena Salinas, a la delegación de nuestros partners de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe ATALC, que expusieron en la USACH la charla “La crisis como negocio, mecanismos de mercado y privatización de la naturaleza” y en la sede de la CUT realizaron posteriormente la “Jornada Continental contra el neoliberalismo”, en el cual participaron representantes de toda Latinoamérica y algunos países de Europa. Junto a ellos, y gracias a la colaboración de Pablo Melo y Alfonso Labra de la Coordinadora No Alto Maipo, realizamos una visita por los conflictos socio ambientales de la cuenca del río Maipo, impactado por los trabajos de la hidroeléctrica Alto Maipo.

La realización de la Cumbre Social por la Acción Climática como de la Cumbre de los Pueblos fueron la culminación de un proceso que tomó un año de preparación y en el cual CODEFF participó activamente a través de La presidencia y área de comunicaciones de CODEFF. Además estas instancias sirvieron para rearticular al movimiento socio ambiental chileno, generando lazos que irán más allá de los eventos y que nos tendrán trabajando en conjunto durante el 2020 por ingresar en la discusión constitucional los derechos de la naturaleza y la madre Tierra, ya que la crisis social también es ambiental y será fundamental trabajar en torno al posicionamiento de los graves temas ambientales en una nueva Constitución.

 

 

 

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