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No faltan por desgracia las ocasiones en que a uno le entran las dudas sobre estar en Aisén Reserva de Vida. Una de ellas es cuando nos enteramos del uso de pesticidas en la región.

Hace unas semanas, Patricio Segura denunció el uso del tristemente célebre herbicida glifosato (producto asociado a los transgénicos y Monsanto) en las cerezas de Chile Chico. Cuando eso ocurrió, aparte de entristecernos, pensamos “bueno tal vez sea necesario en esos monocultivos que están armando ahí”.

Eso, porque los monocultivos son la causa de muchas consecuencias al trasgredir las leyes ecológicas y de la naturaleza. Claro que en los días siguientes nos encontramos con un posteo de un amigo de Los Antiguos sobre su cultivo de cerezas orgánicas. Ahí pensamos, “bueno eso es Los Antiguos y no Chile Chico”. Algunos días después, nos encontramos delante de nuestra oficina con un señor vendiendo cerezas de Chile Chico y le dijimos “¡ah no, tienen glifosato!” La respuesta fue rotunda: “¡No, son orgánicas, yo no soy de esos!” Tras una interesante conversación, aprendimos que existen lo más bien y sin mayor problema los cerezales orgánicos en Chile Chico Y claro, también las plantaciones que usan pesticidas a cada rato (tienen un inmenso galpón con toneladas de venenos), entre ellos el famoso glifosato usado para eliminar las malezas bajo los árboles. ¿Sera necesario eliminar hasta la última hierbita para tener cerezas? ¿Ustedes creen que al fumigar glifosato a las hierbas no le llega a las cerezas, si hasta en Los Antiguos reclaman por las nubes toxicas provenientes de Chile Chico?

Y todo eso parece que por moda o mal aconsejados, de hecho dicen hasta hay fondos y profesionales gubernamentales de por medio, porque por lo visto son innecesarios y evidentemente gastan harto mas plata en su producción que sin usar veneno. Los pesticidas son caros y un muy buen negocio de algunas transnacionales. Bueno, alguien dijo era para poder exportar. ¿Es que las cerezas orgánicas no tienen mercado? Que sepamos, hasta tienen mejor precio.

Una de las razones del Aisén Reserva de Vida es precisamente porque se supone estamos aquí cuidando la vida. La de las plantas, la de la fauna, inclusive insectos ¡y la de los humanos! El uso de pesticidas es todo lo contrario. Es cosa de averiguar sobre lo que acontece en la zona frutícola del Chile Central y se encontrarán con todo tipo de información horrible. El uso de pesticidas lleva a que las plagas se vuelvan resistentes y sin controladores biológicos y cada vez es necesario usar más, con eso hay cada vez mayor contaminación del suelo, aire, agua y de la gente. Y mejor negocio para las transnacionales esas. Es cosa de averiguar qué pasa, por ejemplo, en el hospital de Rancagua, donde tienen record de malformaciones congénitas. Además, siempre queda algo de pesticida en la piel de la fruta. Unas amigas agrónomas contaban que las manzanas allá las fumigan 21 veces y los tomates sobre 40 veces, por lo cual recomendaban de todas maneras sacar la cascara. Además, los pesticidas tienen un periodo de latencia y si no se respeta ese, se consume aún más veneno. Los pesticidas son para matar y si matan insectos, también lo pueden hacer, de una u otra forma, con los humanos. Hace algún tiempo estaba leyendo “Nuestro Futuro Robado” (Colborn, Dumanosky y Meyers, 1997) sobre las consecuencias del uso de cuanto veneno hay en nuestra vida diaria, y confieso que no pude seguir leyendo algo tan terrorífico porque después no podía dormir. ¿O Uds. creen que esos venenos que van a parar al suelo, aire y agua desaparecen por arte de magia? Pues no.

En Aisén, las temperaturas invernales mantienen a raya las posibles plagas, el problema se produce con las alteraciones y artificialización que ponemos los humanos y nuestra soberbia de venir a arreglar o mejorar la creación y lo que la naturaleza tomo millones de años en evolucionar. Así es como años atrás ya nos encontrábamos con horticultores usando pesticidas en invernaderos sin tener la menor idea de sus efectos, ni de latencias y demás. Sería bueno revisar las causas de la gran cantidad de personas con cáncer que se encuentra por acá.

Y por otra parte, también nos encontramos con autoridades visionarias como el entonces seremi de Agricultura, Leopoldo Sánchez, que proponía la creación del sello verde y de origen regional, precisamente para dar valor agregado a los productos orgánicos. Por razones que nos podemos imaginar, nunca prosperaron en un país centralista y donde los intereses del “lucro criminal” suelen prevalecer por sobre la vida de los “nadies”. “Negocio es negocio”. Luego, también recordamos al Senador Horvath abogando por declarar la región, al menos, libre de transgénicos. Desconocemos el resultado. También nos enteramos de la reciente propuesta de la Provincia de Palena como destino agroecológico de Chile y con ello asegurar un desarrollo sustentable de su territorio ¡¿y Aisén que; es que ya nos olvidamos de la Estrategia Regional de Desarrollo?!!

Y así como existen productores de cerezas orgánicas, también los hay de hortalizas, ganado, leche orgánica y hay hermosas y muy fructíferas y ejemplares iniciativas de permacultura. Y evidentemente le hacen daño y envenenan a ningún ser vivo. La cuestión es aprender y trabajar de y con la naturaleza en vez de entablarle guerra.

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