En AMBIENTALES

Ismael Horta es herpetólogo, es decir, un científico que se dedica al estudio y conservación de anfibios y reptiles.  Durante tres años recorrió junto a un equipo de investigadores el valle de Alto Cachapoal, en la Región de O’Higgins, para catastrar e investigar los anfibios de este lugar.  La mayor parte del trabajo lo realizaron de noche, que es cuando estas especies desarrollan la mayor parte de sus actividades, así tienen menor riesgo a la deshidratación y no se exponen a la radiación ultravioleta.

“Su piel es muy sensible”, advierte el investigador.

Horta, quien dirige la ONG Corporación Vida Nativa, seleccionó esta zona para su investigación ante la ausencia de literatura científica de la biodiversidad del lugar. Para él era relevante hacer un levantamiento de información de anfibios, quienes son verdaderos “centinelas ambientales”, es decir, son de los primeros organismos que captan los cambios en el ecosistema y sufren las consecuencias. Esto significa que, si hay pocos anfibios, algo anda mal.

Su trabajó arrojó que existen estas siete especies en la cuenca: rana chilena ( Calyptocephalella gayi), sapo montano (Alsodes montanus),  sapo de La Parva (Alsodes tumultuosus),  sapo arriero (Alsodes nodosus), sapo de cuatro ojos  (Pleurodema thaul), sapo de Rulo ( Rhinella arunco),  y el sapo espinoso (Rhinella spinulosa). Del total, las seis primeras especies están en alguna de las siguientes categorías “peligro”, “casi amenazadas” o “vulnerables”, mientras que solo el sapo espinoso tiene “preocupación menor”.

Arroyos secos

En la zona de estudio se ubica la reserva nacional Río Los Cipreses que depende de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), sin embargo, Horta explica que esta área no es suficiente para proteger todo el ecosistema anfibio.

“Gracias al estudio determinamos que no todas las especies de anfibios son más abundantes dentro de la reserva que fuera de ella, entonces es importante realizar medidas de conservación a una escala mayor del paisaje del alto Cachapoal. No hay garantías que las especies que están fuera de la reserva puedan mantener sus poblaciones saludables en el futuro”, afirma el investigador.

El trabajo en terreno por las cuencas Cachapoal, Pangal y Cipreses, les permitió determinar al grupo de investigadores que hay serias amenazas para las especies catastradas, de las cuales el 70%  son endémicas, es decir, sólo habitan en el país.

“Hay arroyos que los están secando, que es donde estas especies viven, es la principal amenaza. También el desvío de los cursos de agua o la extracción excesiva de la misma. Eso se ve potenciado por otras actividades como la ganadería extensiva”, dice Horta.

Agrega que otra amenaza importante es la presencia de la trucha (Salmo trutta), la cual es una especie introducida en Chile y depredadora. “En sectores donde se encuentra presente esta especie no habita ningún anfibio”, agrega el herpetólogo.

La preocupación de Horta es que cualquier cambio ambiental también impacta en su sistema reproductivo. Los huevos necesitan condiciones muy específicas en el agua y hay especies que pueden colocar entre 300 y 500, pero el 95% muere antes de tiempo.

En el estudio también participaron Antonieta Labra-Lillo, Fernanda Soffia, Marta Mora y Carlos Valdovinos. Los recursos para la investigación Horta los obtuvo de Fondo Científico de Pacific Hydro. Conaf, en tanto, entregó apoyo logístico para las expediciones en la zona.

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