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Por Gilberto Ortiz, socio de CODEFF y representante en la Mesa Ciudadana de Cambio Climático

El cambio climático es como la historia de la tragedia del Titanic, que muchos conocimos por medio de la romántica película. El más potente y lujoso barco de pasajeros de su tiempo se dirige a zona de témpanos de hielo. La tripulación reacciona, pero a pesar de las poderosas máquinas y el esfuerzo de última hora para evitar la colisión, la inercia, y el peso del barco es tan grande que no alcanza a girar y el barco choca y se hunde. El Titanic tenía botes salvavidas solo para un tercio de los pasajeros.

Si intentamos hacer una analogía con el cambio climático, el tempano de hielo es el cambio climático y sus consecuencias, el barco sería las orientaciones dominantes de producción y consumo que se practican a nivel mundial; los pasajeros somos de todos los colores y religiones, pobres y ricos, empresarios y trabajadores, todos.

Pero, la analogía es forzada porque los témpanos de hielo, el cambio climático, están en todas partes y porque el mismo barco produce esos témpanos.  Y el barco, el sistema mundial no sustentable y no responsable sigue funcionando como si todo estuviera ok, sin reaccionar…

Pero, hay dos similitudes muy grandes: queda muy poco tiempo para evitar una gran colisión y la inercia del sistema es espantosa: es una mole enorme de intereses mezquinos, ignorancia, consumismo, inconsciencia, autocomplacencia y apatía. El sistema global con sus brillantes tecnologías, riqueza de pocos y enorme pobreza extendida; con empresas de todos los tamaños evitando reducir emisiones de GEI; con gobernantes de visiones estrechas (EE. UU.-Trump, Bolsonaro-Brasil, por ejemplo) postergando las medidas necesarias y urgentes.  Y también, los miles de millones de hombre y mujeres inconscientes que no hacen nada, que no cambian su comportamiento, esclavos del consumo y de la imagen social, son también el sistema, el barco que no reacciona, que no hace caso de los avisos.

Si hoy con un grado más de temperatura global, se están viviendo graves consecuencias en múltiples lugares, ¿qué ocurrirá si se supera los 1,5 grados como teme el Panel Intergubernamental de Cambio Climático? Ya somos 7.700 millones de personas: ¿Qué pasará con las naciones pobres de África, Asia, Europa del este, América latina, América Central? Se calcula en 500 millones los posibles migrantes escapando de malas cosechas y hambrunas, de sequias y critica escasez de agua, de incendios forestales, y otras consecuencias; ¿qué harán los países hacia donde estos millones de personas buscaran entrar?; y, ¿Que pasara con los ecosistemas terrestres y marinos y los equilibrios ecológicos de los cuales nosotros y, millones de especies dependen? La tragedia del Titanic es una pobre analogía para el futuro probable de la Tierra si no hay una reacción real ahora.

¿Crees que esto es una visión apocalíptica, catastrófica y exagerada?  El año 2018 se emitieron 33.143 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera; luego de 24 Conferencias de las Partes (COP) de las Naciones Unidas no ha habido ningún cambio o disminución de los Gases de Efecto Invernadero, por el contrario , el 5 de mayo de 2019 se registró 415.26 ppm, el nivel más alto vivido por el planeta en millones de años; los países más contaminantes, China, EEUU,India, Rusia, Japón, cual más cual menos han obstaculizado y demorado tomar medidas reales. Si aun dudas lee los artículos en los enlaces que te adjunto e investiga[1]

HAY ESPERANZA.

Pero no consiste en esperar que las empresas, los gobiernos, los políticos y sus partidos, los países ricos o las Conferencias de las Partes (COP) tomen las decisiones apropiadas y actúen con determinación y generosidad, ¿o sí? Podemos pedirles, hacerles propuestas concretas, rogarles, demandarles que lo hagan – y debemos hacerlo. Si lo hacen, un gran alivio y una gran esperanza nos inundaran y nos sumamos todos al gran desafío de proteger la Tierra.

Pero hasta el momento no lo han hecho. Podemos pedirles a las grandes fortunas del planeta (el 82% del crecimiento de la riqueza mundial el año 2017 fue a parar a manos del 1% más rico[2] ) que aporten a los fondos necesarios para actuar. En cada país debemos pedirles apoyo a los ricos, a los grupos económicos que han acumulado riquezas muchas veces a costo de la naturaleza y de la explotación de sus prójimos. Es posible que algunos si lo hagan y estaremos agradecidos. Es posible que los otros se resistan a dar lo que tienen en demasía, no son ni serán parte de la solución.

No. La esperanza y la capacidad de acción real reside en nosotros: ¿Cómo?

 

Lo primero y más importante es revisar nuestras aspiraciones y sistemas de valores para distinguir cuan embaucados estamos por el consumismo e individualismo dominante en casi todo el planeta; en qué medida somos parte del sistema de valores y ansiedades que nos ha conducido a deteriorar y alterar gravemente nuestro precioso planeta. En segundo lugar, empezar a actuar.

  1. Como individuo, conocer y reducir su huella de carbono e incidir en la familia, amigos y en el trabajo para que hagan lo mismo respecto del uso de vehículos, energía eléctrica, alimentos, transporte y viajes, ropa, agua y respecto de los cientos de productos que se consuman.
  2. Ser factor de presión para el comportamiento responsable de las empresas demandando productos sanos, durabilidad, reciclaje, disminuir impactos ambientales, reducción progresiva de sus GEI, pagos justos a trabajadores, contratistas y proveedores y. contribuciones significativas para el desarrollo de las comunidades donde operan,
  3. Ser vecino activo -en una calle, villa, barrio o edificio – organizándose para ahorrar energía, implementar sistemas de reciclajes, plantar árboles y cuidar plazas y áreas verdes, cuidar el uso público del agua, demandar inversión y calidad ambiental al municipio, instalar ciclovías, compartir el uso de vehículos, etc.;
  4. Informarse y actuar para que el país cuente con una Ley de emergencia climática con medidas y planes efectivos de mitigación y adaptación ; demandar leyes e incentivos  para proteger nuestra biodiversidad y  nuestros bosques nativos; implementar impuestos a empresas y ciudadanos por sus emisiones de GEI; organizarse  para crear nuevas áreas terrestres y marinas de protección de la biodiversidad ; presionar por transporte urbanos de calidad y no contaminantes; instalar energías renovables; elegir políticos ambiental y socialmente responsables ; participar para generar una nueva constitución impregnada de sustentabilidad y equidad.

 

Necesitamos pensar y practicar  otra forma de vivir, otra forma de producir y consumir, elegir valores más orientados al ser que al tener, al compartir con otros, a cuidar y amar toda nuestra biosfera  dejando atrás  las pulsiones ansiosas a la riqueza, el poder y el prestigio social; necesitamos pasar de la competencia a la cooperación, debemos y podemos  ser parte de un  proceso de cambio y  evolución espiritual, social, económica  y política para lograr un planeta sustentable y sociedades con gente feliz.

 

Diciembre 2019

 

[1] Ver. https://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/11-mil-cientificos-se-unen-para-declarar-una-emergencia-climatica-global.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-50588118

[2] “Premiar el trabajo, no la Riqueza. www.oxfam,org. Enero 2018, pág. 8.

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