En COLUMNAS
Por Peter Hartmann, director CODEFF Aysén
 
“La sociedad chilena comprende, valora, respeta e integra la biodiversidad y los servicios ecosistémicos del país como fuente de su propio bienestar, deteniendo su pérdida y degradación, restaurándolos, protegiéndolos, usándolos de manera sustentable y distribuyendo los beneficios de la biodiversidad de manera justa y equitativa, manteniendo las posibilidades de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras”. (Visión al 2030, Estrategia Nacional de Biodiversidad).
 
Esta visión no es casual, responde al compromiso del Estado de Chile al refrendar la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU mediante el D.S. 1.963 de RREE de 1994. Acto seguido, nuestra nación se comprometió con las Metas AICHI para detener la pérdida de biodiversidad y para eso se elaboró la Estrategia Nacional de Biodiversidad. O sea, la Estrategia es parte de un compromiso país ante el mundo.
 
Y la verdad es que el panorama mundial de biodiversidad esta oscuro y forma parte de la mega-crisis, en conjunto con la emergencia climática y aquella de la pandemia. Así es como el año pasado hubo una alerta de la ONU a causa de la dramática pérdida de diversidad biológica y el Secretario General de esa organización, Antonio Guterrez, advirtió que “La humanidad está en guerra contra la naturaleza y la biodiversidad está colapsando” lo cual evidentemente es contrario al objetivo que había fijado la misma ONU de “vivir en armonía con la naturaleza”. El mismo Guterrez insistía en que“no hay nada más necesario ni nada más urgente que el respeto al medio ambiente”. Mientras tanto, los expertos mundiales advertían de que estamos en peligro de una sexta extinción en masa.
 
También existe en cada región la Estrategia Regional de Biodiversidad, 2015- 2030, las cuales fueron elaboradas por las seremis de Medio Ambiente con participación de servicios públicos y ONG’s entendidas e involucradas en el tema. En ocasión anterior ya nos hemos referido aquí al incumplimiento de esta Estrategia al no ser respetadas las Áreas Protegidas, como el Santuario de la Naturaleza de Quitralco y el Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad Estepa Jeinimeini-Lagunas Bahía Jara. En esta ocasión, nos vamos a referir a las Especies Amenazadas y las Especies Exóticas Invasivas. Sin duda un tremendo y bastante polémico tema que parece importar a pocos.
Con la llegada de los colonizadores les acompañan varias especies, también exóticas, como las liebres, los gatos, perros, ratas, la Rosa mosqueta, la Milenrama y tantas más. A estas se suman pronto algunas propiciadas por diferentes intereses económicos, inclusive estatales, como los salmonídeos, el ciervo rojo, la chépica y los pinos. Por lo visto, en nuestro país se piensa que lo de fuera siempre es mejor. Conocimos de cerca el cómo con beneplácito estatal fueron introducidos los visones por el “huaso González”, que al no poder alimentarlos, los suelta. Años después, solo reconocía el daño que esa especie provocaba en gallineros. La biodiversidad no existe para este tipo de personajes. Algo parecido ocurrió con los ciervos, otro negocito, y que ahora aparecen por todas partes igual que los jabalíes fugados de cotos argentinos. En esa época conocimos también un proyecto para introducir zorros plateados para peletería, el cual logramos parar porque evidentemente a los ganaderos les pareció pésima idea. Conocimos de cerca también, como se introdujo faisanes, otra vez con beneplácito del SAG, mientras una Bióloga que trabajaba con nosotros fácilmente demostró con ejemplos publicados, los daños que provocaría. Igual pasó con la Varroa, el Dydimo, las palomas y tantos más. Todos ahora considerados invasivos, sinónimo de plaga. En la lista de la Estrategia, tabla 7, figuran ¡veintinueve especies! Y no estaría mal el SAG y probablemente algún otro servicio e instituto y tal vez alguna universidad, hagan autocritica y reconozcan el tremendo daño a la biodiversidad que ha ocasionado y ocasiona su negligente actuar.
 
Los tres últimos casos de especies exóticas invasivas famosos, son, algunas de las algas de marea roja, que extrañamente no aparecen en el listado de la Estrategia Regional (¿por qué las sacaron?), los Salmonídeos, que casi los “olvidan” y el Abejorro (Bombus terrestris y B. Ruderatus) que aparece encabezando dicha lista. Vale recordar que este abejorro fue introducido en la región por un conocido agricultor coyhaiquino para polinizar sus plantaciones, caso polémico que fue comentado en la participación de la Estrategia Regional, o sea conocido por los funcionarios del agro que estaban ahí. Al poco tiempo pudimos apreciar como esos abejorros desplazaban a aquellos nativos y molestaban a las abejas. Hoy existen varios estudios a nivel nacional sobre los daños que ocasiona, entre ellos tener al Moscardón nativo (Bombus dahlbommi) al borde de la extinción. En la región, este Moscardón se encuentra en categoría de Peligro Crítico (tabla 3) y hasta aparece su fotografía junto al Huemul, al Cactus y la Ranita de Darwin en la figura 3 de la Estrategia. ¡O sea, bastante visible!
 
Sin embargo, cuál no sería nuestro asombro e indignación cuando vimos hace poco la noticia de que el Indap, seguro que con apoyo del SAG, ¡está trayendo a la región Bombus terrestris para polinizar invernaderos! O sea, tenemos otra vez, a funcionarios públicos propiciando algún negocito en detrimento de la biodiversidad y probablemente también de la apicultura. ¿En qué mundo viven en los servicios del agro? ¡Porque no nos van a decir que no tenían idea de biodiversidad, de la Estrategia, de las noticias mundiales y el llamado de la ONU! ¿O es que por ahí solo ven catálogos de productos exóticos a la venta? ¿Y qué hacen en la seremi de Medio Ambiente al respecto? ¿O acaso la Estrategia de Biodiversidad es letra muerta, pura fachada, como tanto más en este país hipócrita y su formulación un lindo ejercicio de pasatiempos muy exótico?
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