En AMBIENTALES

Desde la Sociedad Civil por la Acción Climática (SCAC) y sus organizaciones abajo firmantes, vemos con máxima preocupación los escasos resultados de la COP25, existiendo avances poco significativos para responder a la grave crisis climática que vivimos.

A pesar de la abrumadora evidencia científica y el clamor popular, el poder constituido de los Estados miembros no ha comprometido rápidas y urgentes respuestas que permitan disminuir considerablemente las emisiones. Tras 25 Conferencias de las Partes, COPs, las emisiones no han dejado de incrementarse. Con los actuales compromisos climáticos globales y el nivel total de emisiones, se espera que tengamos un aumento de la temperatura por sobre los 3ºC, con la consecuencia de una degradación masiva de los ecosistemas y la vida en la Tierra.

Los objetivos de la COP25 no se cumplieron y la decisión final apenas hace un débil llamado a los países con mayor responsabilidad a realizar esfuerzos más ambiciosos en sus planes nacionales o
NDCs en 2020. Mientras, se aplazó la decisión sobre el detalle de implementación del artículo 6 del Acuerdo de París referido a los mecanismos de mercados de carbono, ante la imposibilidad de
consensuar un texto que incorporara sólidas salvaguardas sociales y ambientales, que prohibiera la doble contabilidad y el respeto de los derechos humanos.

Las autoridades, una vez más, han mostrado mezquindad, siendo los países que más emiten, y que son, por lo tanto, más responsables por la crisis climática y ecológica, quienes con mayor fuerza han bloqueado los intentos por solucionar el desastre que están causando. Todo esto demuestra que la COP está secuestrada por las dinámicas que nos han llevado a la crisis climática, incluyendo la priorización de los intereses empresariales por sobre la vida. Rechazamos la idea de que la obtención de riquezas a través de la quema de combustibles fósiles permitirá salvaguarse de los efectos del cambio climático.

La presidencia ejercida por Chile, país que es extremadamente vulnerable a los efectos nocivos del calentamiento global, no está a la altura del liderazgo que se requiere y ha demostrado estar más
comprometida con la continuidad de prácticas contaminantes, que con el futuro de las personas. Existe una enorme brecha entre lo negociado en la COP25 y lo demandado en el Manifiesto Latinoaméricano por el Clima, instrumento deliberativo elaborado por la sociedad civil en paralelo a la COP25.

Nos preocupa la falta de conexión del gobierno con las demandas sociales mínimas y que este insista en no firmar ni ratificar el Acuerdo de Escazú para asegurar más participación de la ciudadanía en la acción climática. Esto es lo que la gente ha estado pidiendo durante todo el año desde las calles e incluso dentro de la COP, donde las voces de la sociedad civil una vez más se ignoraron y reprimieron.

Ni las cuestiones nacionales mínimas, como la solución a las zonas de sacrificio y la recuperación del agua, ni los compromisos internacionales básicos, han sido priorizados por la Ministra Carolina Schmidt ni el Subsecretario Felipe Riesco, existiendo una gestión insuficiente y preocupante a nivel nacional e internacional. Vemos con preocupación que además, se han debilitado las estructuras institucionales en materia ambiental, interviniendo la Superintendencia del Medio Ambiente y permitiendo que el Ministerio de Economía se superponga a las decisiones del Servicio de Evaluación Ambiental, SEA.

Por lo mismo, creemos que es un paso ético mínimo la renuncia de la Ministra Carolina Schmidt y del Subsecretario Felipe Riesco. Exigimos que se retome un rumbo que permita un trato adecuado a las demandas socioambientales en las negociaciones climáticas y en la política ambiental nacional hacia los caminos de solución que permitan entregar la presidencia el 2020 con mayores logros en materia de ambición.

Como Sociedad Civil por la Acción Climática, hacemos un llamado a no dejar de movilizarnos, a articularnos para que la sociedad civil latinoamericana completa se organice y siga demandando ambición climática y un nuevo modelo, que nos permita terminar con la crisis social y ambiental que atraviesa el mundo y que hoy nos duele más que nunca en Chile. Las esperanzas por superar la crisis social, climática y ecológica sigue estando del lado de la sociedad civil organizada, de las personas en las calles y de los movimientos juveniles. Nuestra unión y empuje debe seguir con más fuerza que nunca, hasta lograr la justicia ambiental, climática y ecológica.

Firman esta declaración :
Agrupación Aisen Reserva de Vida, Fundación Basura, Amerindia Chile, Fundación Decide, Centro Ecosocial Latinoamericano, Fundación Glaciares Chileno, CERES, Fundación Newenko,
CEUS Chile, Greenpeace Chile, Ciudadanía Inteligente, Ingeniería Sin Fronteras, Ciudadanos y Clima, Colegio de Ingenieros en Recursos Naturales, Equipo provincial de Justicia, Paz e
Integridad de la Creación, Misioneros Claretianos, Instituto de Ecología Política, Coalición Ecuménica por el Cuidado de la Creación, Microflora, CODEFF, Modatima, Comisión de Medioambiente y Sustentabilidad del Partido por la Democracia, Observatorio Ciudadano, Cooperativa Minka, ONG Defensoría Ambiental, Coordinadora Ciudadano No Alto Maipo, ONG Ecosistemas, Corporación LA CALETA, ONG Semillas de Cambio, Ética en los Bosques, Sur Corporación, Fridays for Future Santiago, ONG FIMA.

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