ENTRE VIVIR EN EL PASADO O EL FUTURO ¡MÁS VALE ACTUAR AHORA!

 En COMUNIDAD ACTIVA

Por Peter Hartmann, Director CODEFF Aysén

Nos ha llamado la atención en estos últimos días como hay mucha gente que vive en el pasado, mientras otros hacen lo imposible para chutear todo hacia el futuro. Mientras, por acá preferimos hacer nuestro el llamado ese del Dalai Lama a “vivir el presente, vivir cada día como si fuera el último”. ¡Si al menos aprendiéramos de los errores del pasado, en vez de insistir en tropezar con las mismas piedras! Y en cuanto al futuro ¡construyámoslo hoy sin dejarlo para mañana cuando no sabemos que pueda pasar o cuando ya sea tarde!

Notable la cantidad de amistades que estaban estos días pegadas aun en el movimiento social de Aisén, con el añadido de que hasta aparece la famosa zona franca como demanda de dicho movimiento, cuando nunca lo fue. También hay muchos, a veces hasta de forma masoquista, aun viviendo en la época de la UP y dictadura ¡sin faltar hasta gritos añorando a Pinochet…! A fin de cuentas, el pasado nos sigue dividiendo e impide encarar los problemas del presente, los que no faltan. Peor aún nos parece, cuando se chutean los problemas y soluciones hacia el futuro. ¿Se han fijado cuando se dice que “los niños son el futuro y por eso hay que educarlos a ellos”? La excelente respuesta de Humberto Maturana es: “El futuro de la humanidad no son los niños, son los mayores”. Aparte de lo cómodo que resulta trasladarle el problema a los niños y lo patudo que es no encarar la propia responsabilidad, los niños ¿de quién aprenden?

Ejemplos notables de chuteo de estos días son: “Cambio Climático impactará drásticamente en la región al año 2050” (estudio Ministerio del Medio Ambiente en El Divisadero del 21 de marzo). Y las propuestas del mismo MMA al Comité Operativo Regional de Biodiversidad en cuanto a la parte de conservación marina, en la que nos vimos involucrados. También podríamos agregar las medidas para contrarrestar la contaminación del aire en las ciudades aiseninas.

Cuando nos dicen que hacia el 2050 podemos esperar impactos drásticos, por un lado es pasarle la pelota a los niños y por otro eludir la responsabilidad actual chuteando hacia adelante las acciones del caso. Y no es que pretendamos que entremos en pánico, pero esto me recuerda a la famosa escultura esa donde aparecen los líderes mundiales debatiendo sobre el cambio climático metidos ya con agua al cuello o la imagen esa de la orquesta del Titanic a punto de chocar con el iceberg. Así con esto del 2050, cuando recibimos noticias de las mega burbujas de metano al desaparecer el permafrost en el Ártico, de la muerte de la gran barrera de coral de Australia, de la devastación por aluviones e inundaciones en Perú y el norte de Argentina, del calentamiento del Océano Pacifico y en lo nacional recordamos los incendios del verano pasado, los aluviones e inundaciones en el norte y en Santiago, y de cuando le echaban la culpa al cambio climático por la mega crisis marina chilota. En lo regional, vale solo recordar de cómo están retrocediendo los glaciares, de la sequia del año pasado y de que le echan la culpa de la marea roja y hasta de la muerte de las cientos de ballenas a ese calentamiento. Claro, a la hora de buscar culpables y deslindar responsabilidades para cualquier cosa, el cambio climático es muy actual, pero para la prevención, para la acción, es al futuro y los dramas son al 2050. Si es así: ¡imagínese lo que viene!

Algo parecido nos ha estado ocurriendo con el Plan de Descontaminación de Coyhaique y ahora con la implementación de la Estrategia de Biodiversidad del mar aisenino. La institucionalidad se lo toma con calma esto de que el Golfo de Penas se haya convertido en un lugar peligroso para la vida marina, que el Fiordo Aisén este al borde de la eutrofización y anaerobiosis y que las salmoneras ya pareciera producen más mortalidad que cosecha. Así es como, mientras nosotros hacíamos publica la semana pasada nuestra investigación sobre el estado de franca emergencia en el mar regional, lo que veíamos en esa Comisión era: “proponer al órgano competente los criterios para un plan efectivo de fiscalización, presencia en territorio marítimo”, con segunda prioridad y responsable la Superintendencia de Medio Ambiente (que cuenta con un solo funcionario en la región); “proponer nuevas regulaciones y restricciones para nuevas empresas salmonicultoras”, segunda prioridad y responsable el Ministerio de Medio Ambiente; “informe justificación de creación Área Protegida Marina en Tortel”, primera prioridad y responsable el MMA y “analizar y proponer factibilidad de creación de Parque Marino”, segunda prioridad. ¿Habrá a estas alturas lugar inalterado donde crear un Parque Marino? ¿Y porque no en Tortel que parece ser la única área aun sin invadir por salmoneras y así y todo, lo que ocurre ahí (Golfo de Penas ¿solo ahí?) es más que dramático.

La cuestión es que el planeta, la Madre Tierra, nuestro país y región, requieren de acción ahora, no en el pasado, ni al 2050. Solo se trasciende viviendo y actuando en el presente.

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