En AMBIENTALES

Destruyeron huevos y se comieron todos los polluelos de la camada de la última temporada, según comprobaron especialistas de la ONG Wildlife Conservation Society Chile. Ahora trabajan en su erradicación para evitar que el fenómeno se repita el próximo verano.

En serio riesgo está la frágil población de albatros de ceja negra que habita un remoto islote del seno Almirantazgo, en Tierra del Fuego, y que es la única de aguas interiores (que no está en costas oceánicas) en todo el planeta.

Esto porque lo que los expertos ya temían el año pasado, se convirtió en realidad: toda la nueva generación de estas aves, prevista para el período reproductivo de septiembre a marzo de este año, se perdió por culpa de los visones.

Estos voraces carnívoros consumieron sus huevos o depredaron directamente a las crías. “Es un ejemplo bien claro del impacto de las especies invasoras en la Patagonia”, reconoce Alejandro Vila, director científico de Wildlife Conservation Society Chile (WCS), organización que monitorea periódicamente el área.

Ya en una visita realizada en abril del año pasado al islote, de nombre Albatros, habían detectado la presencia de este animal y por ello armaron un plan de contingencia con el SAG y el Ministerio de Medio Ambiente.

Desde el mes de septiembre en adelante, y con apoyo de la Armada, realizaron varias incursiones durante las cuales instalaron seis cámaras trampa para verificar la presencia del animal y determinar dónde y en qué horario estaban depredando los huevos. Además, eso les ayudó a determinar los mejores lugares para instalar doce trampas de captura facilitadas por el SAG.

Generación perdida

En la última expedición, realizada en febrero, pudieron comprobar la presencia de dos visones en el islote, y que incluso podría haber un tercero. Fue también cuando confirmaron que los visones habían arrasado con los huevos y crías, porque no atacan a las aves adultas. “Se lo han comido todo”, afirma Vila, quien calcula la merma en unos 50 nuevos albatros que se debían haber incorporado a la colonia. “Se perdió una generación completa, toda la nidada de este año, lo que es terrible”.

La población habitual de la colonia es de unas 50 parejas, más otros individuos juveniles. El albatros de ceja negra (Thalassarche melanophrys) es una especie que puede vivir más de 20 años.

Un detalle importante es que los adultos de la colonia no se reproducen anualmente, sino que en ciclos de hasta tres años. Es decir, la pareja que puso huevos este año, recién volverá a nidificar en tres años más. Lo bueno es que otras parejas que no tuvieron la mala experiencia con los visones, porque no estaban en su período, sí vendrán a nidificar durante la próxima temporada.

Ahora las trampas quedaron activadas y es posible que en las semanas que han pasado haya caído alguno de los animales. Cada una de ellas provoca una muerte inmediata del animal, para evitar su sufrimiento. “Esperamos volver a instalarnos allí durante el invierno para poder tener más efectividad en el trampeo”.

El especialista admite que es urgente lograr resultados esta temporada. En caso contrario habrá dos nidadas consecutivas perdidas.

Pero la eliminación puede ser temporal. Así como los visones colonizaron una vez, pueden recolonizar y, por eso, el plan futuro es tratar de controlar los sectores más cercanos de la costa también con trampas para evitar que haya nuevas incursiones.

El riesgo mayor es que las aves abandonen el islote si su éxito reproductivo está en peligro. Lo hacen otras especies de aves marinas como los gaviotines sudamericanos. Aunque con los albatros no hay registros al respecto, Vila no lo descarta.Esta es parte de la colonia de albatros de ceja negra en el islote Albatros. Se trata de una especie que pasa su mayor tiempo en el mar, pero entre septiembre y marzo paran en Tierra firme para descansar o reproducirse.

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