En AMBIENTALES

En 1986, la planta nuclear Chernobyl sufrió un colapso que marcó las vidas de los habitantes de Prypiat (en la actual Ucrania), un área que ahora es fantasma. Este fue uno de los más grandes desastres medioambientales que haya visto el mundo, con un emisión radiactiva 500 veces mayor que la provocada por la bomba atómica de Hiroshima.

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Una casa abandonada en la zona del desastre

Ahora, un estudio realizado con cámaras trampa en los bosques que rodean la antigua Chernobyl, ha dado una mirada hacia las vidas de los animales que han repoblado este paisaje abandonado. Pero en lugar de estar sufriendo los efectos de la radiación emitida por el desastre, los investigadores descubrieron que las poblaciones de vida salvaje en la Zona de Exclusión de Chernobyl, han reflorecido.

Un estudio previo, parte de la misma investigación, ya había hallado que la fauna en la zona estaba en buen estado, pero para estimar un número, sólo había considerado los datos recogidos por el conteo de huellas de los animales. Este nuevo estudio, publicado en Frontiers in Ecology and the Environment, ha usado cámaras trampa para confirmar los hallazgos anteriores y reiterar que los animales que viven en la zona del desastre están proliferando.

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Zorro rojo

“El estudio anterior arrojó luz sobre el estado de la vida salvaje en la zona, pero necesitábamos respaldar esto”, explica James Beasley, de la Universidad de Georgia, en una declaración. “Para este estudio instalamos cámaras en un tramo sistemático, a través de toda la sección de Bielorrusia en la zona, y capturamos contundente evidencia fotográfica, en imágenes que todo el mundo puede ver”.

El equipo usó una técnica de estaciones con cámaras trampa que, no sólo enviaba fotos remotamente cada vez que el obturador se activaba con el movimiento, sino que, además, estas estaciones emitían una esencia de ácido graso para atraer a cualquier animal que caminara cerca. Los investigadores se concentraron principalmente en los carnívoros salvajes del área, porque al estar en la cima de la cadena alimenticia, dan indicios de la salud general del ecosistema.

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Lobos grises pasando frente a una cámara remota instalada en la zona de Chernobyl

“Los carnívoros normalmente están en altos lugares de la cadena trófica de las redes alimenticias de los ecosistemas, por lo que son susceptibles a la bioacumulación de contaminantes”, dice Sarah Webster, otra de los coautores. Esto significa que mientras los ciervos, por ejemplo, que están más abajo en la cadena, pueden tener menos niveles de contaminación en el cuerpo, en los depredadores, como los lobos, los contaminantes se acumulan, porque se alimentan de muchos ciervos. “Pocos estudios en Chernobyl se han concentrado en los efectos de los niveles de contaminación en las poblaciones de especies en el tope de la cadena trófica”, agrega Webster.

Las especies más vistas en esta investigación fueron el lobo, el jabalí salvaje, el zorro rojo y el perro mapache. No se encontró ninguna evidencia que revelara contaminación negativa por la radiación u otra fuente. Con un sistema de 30 cámaras trampa en un área de más de 2.160 kilómetros cuadrados, los investigadores descubrieron que los animales no se habían distribuido llevados por las variaciones en la radiación, sino por el instinto básico de encontrar comida y agua.

Fuente, IFLScience

Traducción, CCV, El Ciudadano

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