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Ana Araya estudió Bellas artes y comunicaciones. Siempre ha estado ligada a temas relacionados con medio ambiente y hace 30 años que forma parte de CODEFF. Fue elegida como Tesorera para el periodo 2016- 2019.

Ingresó a nuestra institución el año 1986 como voluntaria al área de educación. Esto fue cuando la ONG iniciaba la campaña del Chungará. Trabajó en educación no formal en salud. Ahí realizó cursos de formación básica y  talleres de educación ambiental.

Luego fue parte del área de comunicaciones. Junto a su equipo creó EcosCODEFF, un boletín mensual sobre información ambiental. En 1986 se incorporó al directorio donde fue nombrada tesorera. En ese puesto se dedicó a organizar finanzas y proyectos de la institución.

En 2000 pasó a ser parte solo del STAFF del Comité, donde era la encargada de administración y finanzas. Luego la organización creció y este cargo se dividió en dos. Ana Araya quedó a cargo del área de administración hasta febrero de 2016.

Luego de haber estado fuera de la institución durante casi un año, hoy nuevamente es nombrada tesorera dentro del directorio para el próximo periodo que corresponde a tres años. Respecto de esto, dice que “mi primer trabajo será analizar la situación actual de CODEFF, para así entregarle al directorio una propuesta de trabajo distinta a la actual. Pero eso depende de la orientación que quieran darle a la organización”.

La nueva tesorera indica que Tesorería es un cargo más estratégico que de contabilidad “porque hay que decidir cómo invertimos los recursos para lograr los objetivos que nos proponemos. Además, indica que: “para mí es importante que quienes tomen las decisiones, tengan claro qué estamos ganando y qué estamos perdiendo de eso”.

La integrante del nuevo directorio asevera que lo más significativo es que CODEFF es una “organización ciudadana y en base a eso debemos lograr un desarrollo en el uso sustentable de nuestros recursos. Necesitamos hacer un uso extremadamente austero de nuestros recursos económicos”.

Para esto, Araya señala lo importante que es el “impacto social” en la ciudadanía y que la misión de la organización es “generar conciencia, y para eso, consumir lo que realmente se requiere”.

En cuanto a las proyecciones dentro de su cargo asegura que “eso depende de cómo sea la condición real. Tenemos que hacer una evaluación de nuestra situación financiera”. Sin embargo, cree que es necesario que la ONG “genere un nicho y enfocarnos en aquellos aspectos donde están las fortalezas que podemos desarrollar”. Según Araya, esto produce que los socios logren identificarse con la institución.

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