En COLUMNAS

Como ya es conocido, el próximo lunes 18 el Comité de Ministros resolverá sobre los reclamos presentados a la Resolución de Calificación Ambiental del proyecto hidroeléctrico de represas en el Río Cuervo. Este segundo proyecto eléctrico en tamaño de Chile, tras el ya nombrado, y actualmente único de represas en la Patagonia y que sepamos en el país, tiene ya una larga y polémica historia de mas de veinticinco años. Años en que tanto sus propulsores, así como los gobiernos de turno, ya debieran haberse convencido de su inviabilidad. Si HidroAysen es inviable, este proyecto lo es aun mas; por razones similares y a las cuales se suman unas cuantas mas, como estar en un área  prístina de excepcional valor ambiental y de alto riesgo geológico. Y políticamente inviable, porque cuando tres cuartas partes de los chilenos se mostran contrarios a las represas en la Patagonia, eso no solo es por HidroAysen, que en ese entonces estaba en su punto crítico. De hecho, una encuesta realizada estos días en Coyhaique y Pto. Aisén muestra que la gente sabe poco del proyecto en el Cuervo, pero sigue estando contra las represas en la Patagonia. Entonces, la pregunta es: ¿Qué determinación tomarán los ministros? ¿Seguirán coherentes con el rechazo a HidroAysen y las represas en la Patagonia? ¿Escucharán el sentir ciudadano y hasta de los senadores de la región que se manifestaron contrarios al proyecto así como esta? ¿O, el gobierno dará otro paso en falso, echándose otro lío mas encima, cuando ya tiene una desaprobación tan grande y suficientes problemas de imagen?  ¿No hay ya suficiente escándalo de corrupción y colusión? ¿O será capaz de aprobarlo para darle en el gusto a la minera transnacional Glencore de pésimo prestigio mundial?  ¿ Es que le dará la razón a una evaluación ambiental llena de irregularidades y una aprobación regional forzada por el gobierno anterior? ¿Es que pusieron este proyecto en tabla justo tras las fiestas y en verano con el fin de pasar desapercibidos ?

Además de todo eso, esta el contrasentido que significa decidir sobre este proyecto, cuando aun no se define la política energética regional. Peor aún, de aprobarlo nos estarán imponiendo un modelo mega de exportación, que a todas luces en Aisén nadie respalda y que evidentemente no responde a las necesidades de la región que perfectamente son solucionables con 100% energías renovables no convencionales. Y claro, el ministerio de Energía ha estado muy proclive a dejar abierta la opción mega y esta muy interesado en aumentar los MW hidroeléctricos en la matriz nacional. ¿Y seria acaso este proyecto un aporte o solución en ese sentido? La respuesta es no. Eso, porque no incluye hasta ahora conexión al SIC y esa conexión, de existir alguna vez, es de alto costo e impacto por la lejanía entre  lugar de generación y de demanda. Y de haber esa conexion, será para llegar a líneas que lo mas probable es que no tengan capacidad para recoger un monto tan grande de electricidad. Además, se debe tener en cuenta que este es solo parte de un proyecto mayor de Energía Austral que también pretende represar los ríos Blanco, aguas arriba de Pto. Aisén y Cóndor. Y de aquí a que todo eso tenga aprobación (si es que) y llegue a estar construido (si es que), pueden pasar décadas. Y alternativas energéticas renovables no convencionales para el país, mas cercanas a los lugares de demanda y de mas rápida entrada en servicio, como se ha visto en el último tiempo, abundan. Y eso sin mayor costo político, ni ambiental, sin riesgos y hasta con precios parecidos y en baja.

 ¿Y porqué definitivamente nos oponemos a las represas en el Cuervo?

Porque aumentaría el peligro en un área de alto riesgo geológico, por la cual cruza la falla Liquiñe –Ofqui, esta repleta de volcanes y en la cual se encuentra Puerto Aisén y Pto. Chacabuco. Mas vale prevenir que no se repitan tragedias como la de Vajont. Inundaría 30 mil Has. de territorio prístino de lagos, ríos, bosque, turberas, vida natural, de irremplazable valor ambiental y paisajístico. Afectaría a 48 especies de flora y fauna en categorías de conservación y 5 endémicas, inclusive al Huillín y Ranita de Darwin que están en peligro de extinción. Contribuiría al calentamiento global, eliminando 5.600 Has. de bosque, suelo y turberas, afectando glaciares y provocando gases efecto invernadero. Dejaría al Río Cuervo con solo 3 % de su caudal, alteraría el agua que llega al fiordo Aisén y por los  15 meses de llenado del embalse solo se entregará un remedo de agua dulce a este, lo cual además de para la vida marina, es un riesgo para la pesca y salmonicultura. No por casualidad la Gobernación Marítima condicionó el proyecto a hacer un nuevo estudio oceanográfico.

Esperamos en nuestra próxima columna poder transmitir nuestra alegría por el rechazo del Comité de Ministros a las peligrosas y destructivas represas en el Río Cuervo.

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