En AMBIENTALES

La realizadora investigó por nueve años las causas del esmog en Santiago. Donoso dice que mientras rodaba la película -que se estrena este 22 de abril- se enteró de que en la década de los 90 existía un punto que habría evitado llegar al colapso de hoy. El punto impedía que la ciudad siguiera creciendo geográficamente y ocupara las tierras agrícolas aledañas, algo que, finalmente, se ignoró por completo.

Mientras Dinamarca prohibía usar autos un día a la semana, Holanda construía más kilómetros de ciclovía y Francia lanzaba un proyecto para plantar árboles, Santiago se llenaba de postales grisáceas en 2015, año en que el aire alcanzó niveles de toxicidad nunca antes sospechados y razón por la que las autoridades decretaron emergencia ambiental. El escenario, literalmente, era turbio.

A ese tema se dedicó Coti Donoso. Al esmog. Luego de estrenar el documental titulado Cuando Respiro este viernes en el Cine Arte Alameda, lanzará una campaña de concientización en colegios y universidades a lo largo del país llamada Podemos Recuperar Nuestro Aire.

En entrevista con El Dínamo, la realizadora dice que la contaminación se podría haber evitado a través de dos formas. Uno, si se hubiese frenado la expansión geográfica de Santiago. Y dos, si se restringiera la circulación (excesiva) de autos, a la par que se mejorara el sistema de transporte público.

-Estuviste 9 años investigando sobre la contaminación del aire en Santiago. ¿Con qué sorpresas te encontraste?

-Lo que a más me llamó la atención fue que en 1997 hubo un plan de descontaminación, ese fue el primero, y me enteré que en ese plan había un punto súper importante y que nadie lo comentaba: que Santiago no podía seguir creciendo, expandiéndose hacia los lados y comiéndose la tierra agrícola. En el gobierno de Lagos borraron ese punto y ahí me di cuenta que era un tema súper político. Geográficamente Santiago no está bien situada para efectos de la descontaminación, pero si en ese momento se hubiese puesto un coto a la situación y se hubiese respetado ese punto la ciudad no estaría colapsada.

-A tu juicio y según tu trabajo en el documental ¿cuáles son las principales causas de la polución?

-Estoy convencida de que nos están engañando siempre con respecto al esmog. Nadie es ciego. Ahora hay otras normas más sofisticadas, por ejemplo, sacaron el plomo de la bencina que fue un gran logro de los años 90, se pusieron un poco más estrictos con los niveles de contaminación de las industrias, se pusieron más estrictos con el tema de los autos catalíticos pero pasa que en el año 90 habían 400 mil autos y ahora hay 2 millones y medio. Entonces es absurdo. Es un sistema que funciona así, que permite que entren autos como si nada.

-Las autoridades reiteran cada año durante otoño e invierno que se evite ocupar las chimeneas, que no se hagan asados, etcétera. ¿Qué tanto impacto tendría evitar dichas prácticas?

-A estas alturas sí tiene impacto, no uno alto porque está súper comprobado que lo que más contamina son los vehículos que se mueven en la ciudad y la industria. Pero de todas maneras creo que esas prácticas afectan porque ahora estamos en una situación crítica y todo contribuye: desde la señora que barre en la mañana y no le echa agua al polvo hasta los asados después de los partidos de fútbol.

-¿Qué razones tienen las autoridades en no reconocer que la mayor fuente de contaminación son los automóviles?

-Es que eso los obliga a decretar que hayan días enteros sin autos y eso no lo van a hacer porque se desavienen con la ciudadanía. Cada vez que quieren ponerle restricciones a los catalíticos queda la escoba y la gente tampoco tiene conciencia para decir que puede dejar su auto en la casa entre abril y septiembre y sacrificarse por la ciudad dos días a la semana.

-El Plan de Descontaminación del Gobierno consiste en creación de más áreas verdes, establecer nuevas normas de emisión para las industrias, incentivo a compra de autos eléctricos, entre otras cosas. ¿Qué falta?

-Que Santiago no siga creciendo. Son medidas buenas, pero es lo mismo que decirle al club de Toby que no haga asado el día del partido. Tiene que ver más con educar a la población y concientizarla que tomar este tipo de medidas. Las valoro, pero las medidas de fondo serían que alguien llegara y dijera que Santiago no va a crecer nunca más y que todo lo que queda alrededor de la ciudad se va a convertir en bosques, se va a destinar a la agricultura y no se va a construir más.
Otra medida sería que como ha crecido tanto la ciudad muchas industrias que antes estaban en la periferia ahora están dentro del perímetro urbano, habría que sacarlas con subsidio estatal. Otra medida es que se mejore sustancialmente el sistema de transporte público, que hayan tranvías.

-El documental denuncia prácticas indiscriminadas de las autoridades a través de un plan regulador insuficiente. ¿En qué se refleja?

-El plan regulador tiene que ver con el uso de suelo y cuando no tenemos uno que regule el crecimiento, estamos mal. Ahí parte el problema. El plan regulador lo que debiera haber establecido desde el inicio, que es lo que decía el Plan de Descontaminación de 1997, es que Santiago no podía modificarse en términos de expansión.

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-Tener consciencia medioambiental parece ser un proceso cultural lento ¿cómo crees que se puede acelerar?

-Creo que no se puede acelerar, pero sí fomentar pensando que es una solución a largo plazo pero hay que empezar a hacerlo desde ya. No hay un esfuerzo suficientemente intenso como para decir que de aquí a diez años habrá un cambio.

-¿Crees que el hecho de no tener educación ambiental nos pasó la cuenta?

-Sí. Nuestro país es súper aporreado. Cuando otros países estaban viendo esto nosotros estábamos luchando contra la dictadura, entonces se postergó. El medioambiente es un tema de derechos humanos, no de proteger a las plantitas. Uno de esos derechos es a tener un aire limpio.

-La campaña justamente apunta a eso. ¿De qué forma lo van a hacer?

-El foco son jóvenes entre 14 y 24 años que estén en colegios y universidades, como la USACH. Hicimos unos pilotos para ver cómo funcionaba, mostramos un adelanto de la película en algunas comunas y funciona increíble. Los cabros vieron la película y quedaron para la cagá, querían saber cómo podrían ayudar.

-Les deja la sensación de urgencia

-Exactamente. Los emociona, los involucra y eso es lo importante de hacer este tipo de trabajo, que es más activista, a partir de una película porque te ataca el corazón, la guata. Y como dices tú, te conecta con esa urgencia porque la institucionalidad del medioambiente en Chile es un monstruo.

Fuente: El Dinamo

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